El blog de BUENAS IDEAS

miércoles, diciembre 29, 2004

Pásalo

Lo hemos leído en Alfa y Omega.

Alfa y Omega

Pásalo...

El pasado domingo, 26 de diciembre, el diario ABC publicaba una extensa entrevista al cardenal Antonio María Rouco Varela, con la firma de Mayte Alcaraz. Leemos:

«Después de todo lo leído, nos gustaría conocer las razones de fondo que están detrás del enfrentamiento entre la Iglesia y el Gobierno del PSOE.

Yo no hablaría de enfrentamiento con el Gobierno...

¿Si no es de enfrentamiento, de qué hablamos?

Nosotros no queremos enfrentarnos con nadie, y menos con el Gobierno. La posición del Gobierno ante el derecho a la educación, ante la familia, ante la sociedad (por ejemplo, el derecho a la vida) no es asumible desde el punto de vista cristiano. La Iglesia trata de exponerlo, razonarlo e influir en la opinión pública; por medio de la palabra, respetando las leyes, a los gobernantes legítimos, que representan una autoridad, y por los que la Iglesia reza. Todos los domingos rezamos por ellos.

Pero ¿cuál es el papel que le queda a la Iglesia en un Estado aconfesional como el español?

Hay una doctrina sobre el Estado democrático de Derecho, que se desarrolla después de la segunda guerra mundial, y que ofrece un marco para las relaciones Iglesia-Estado muy aceptable. Tanto el principio de la dignidad de la persona humana, como el de la libertad religiosa son previos al Estado. Además, el Estado tiene unos límites, como el de la dignidad de la persona, que es un derecho básico. Con esa doctrina llevada a la práctica, no hay problemas en la relación Iglesia-Estado.(...)

Volvamos a España. Si hacemos memoria, recordaremos que su relación con el hoy Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fue bastante fluida cuando estaba en la oposición. ¿Qué papel personal cree que está desempeñando el Presidente cuando sus más estrechos colaboradores, como Fernández de la Vega o Blanco, han tildado a los curas de inmovilistas o de defender posiciones casposas?

No tengo información respecto al papel que está jugando el Presidente del Gobierno en estos temas. Pero es verdad que antes de las elecciones hubo contactos con él, y desde luego fueron fluidos. Había discrepancias respecto a la asignatura de Religión, pero en ese momento existió diálogo. Y en aquella época hubo reuniones de trabajo en la sede del PSOE, y parecía que habíamos llegado a un acuerdo. La fórmula que se había ofrecido por el PSOE, en tiempos de Suárez Pertierra, de Sociedad, Cultura y Religión, era buena, pero no la convirtieron en alternativa.

Pero lo que parece calar en parte de la sociedad es otra cosa: que hay algo de adoctrinamiento en el empeño de incluirla en el currículo…

Sí, parece que hay una concepción de propaganda o de adoctrinamiento religioso de los alumnos, como sí la teología fuera una ciencia menor. Yo no sé por qué un Gobierno o una autoridad política pueden decidir lo que es ciencia o no, y no lo deciden la sociedad española o la europea. En los principales países de Europa, las Facultades de Teología pertenecen al organigrama académico ordinario de las universidades.

Ya conocemos la oposición de la Iglesia a los matrimonios homosexuales. Pero yo le pregunto algo mas primario: ¿reconoce la Iglesia el hecho mismo de la homosexualidad, como una opción tan respetable como la de la heterosexualidad?

La Iglesia reconoce la homosexualidad desde el punto de vista de los derechos personales; no se les puede maltratar, ofender ni marginar. Pero tampoco se les puede colocar en el plano de la familia: así, no se favorecería un bien de la familia, como es la transmisión de la vida, y se la discriminaría.

¿Y cabe otro tipo de regulación de las parejas homosexuales que no sea la del matrimonio?

No se pueden establecer unas fórmulas contractuales en función del problema, porque no es un matrimonio. No vemos una legislación específica para regular a las uniones de homosexuales. Pero una legislación general que tenga en cuenta las relaciones, los compromisos, basados en distintos tipos de relaciones, eso sí. Específico para las parejas homosexuales, no.

¿Cree que su equiparación con los matrimonios discrimina a éstos?

Desde luego. Si prospera el proyecto de matrimonio homosexual, el verdadero matrimonio resultará discriminado, e incluso se verá seriamente afectada en el futuro la libertad para defenderlo y promoverlo. Desnaturalizar la figura jurídica del matrimonio en lo sustancial, como es su constitución por el amor entre un varón y una mujer, será imponer a la sociedad en su conjunto la visión irracional de las cosas. Nacer tiene que ver con amar”.


La Gaceta de los Negocios

El filósofo Alejandro Llano, en un artículo publicado en La Gaceta de los Negocios y titulado Respetar las propias raíces, el martes 21 de diciembre, escribía:

«Derivar este laicismo simplón de las exigencias de la democracia es un signo más que deja traslucir la ignorancia tras estas actitudes de intromisión abusiva en el tejido social. No nos vendría mal una relectura de Tocqueville, cuya obra Democracia en América pone de relieve el papel de la religión en la génesis y consolidación de la más antigua y lograda democracia moderna, que no es –¡lástima!– la surgida de la Revolución Francesa. El desarraigo es pretotalitario.


Si se cortan las raíces que le hincan en la tierra, el árbol queda a merced del viento que le arrastra. La savia que vivifica desde dentro constituye el único dinamismo de resistencia a la fuerza anónima del poder, del dinero y de la influencia manipuladora. Pero no cabe esperar que sean los políticos y los detentadores del poder económico o mediático quienes fomenten la libertad de los ciudadanos de a pie. No hay más libertad que la que uno se toma. Y ésa hay que tomársela de una vez por todas.

Si es necesario, a través de una conspiración cívica, que sea leal y transparente, en lugar de oblicua y tenebrosa. Humildemente, al estilo que hoy se lleva, yo lanzo mi mensaje: Haz tu Belén allí donde puedas, y procura que se vea lo más posible. Pásalo».

José Francisco Serrano
redactorjefe@planalfa.es

Comentarios: 1

  • Conviene recordarle al Gobierno de España que, la Conferencia Episcopal tiene todo el derecho a opinar y a disentir de él (a los cineastas me remito). Estamos en un Estado aconfesional, pero que en el artículo 16.3 de nuestra Carta Magna incita a los Poderes Públicos a cooperar con la Iglesia Católica, representante de millones de españoles. Sr. Zapatero, hay que respetar la libertad ideológica, de confesión y de expresión, en democracia no se impone, sino que se propone ...

    Por Blogger José D., el 3:59 p. m.  



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